miércoles, 12 de septiembre de 2012

Entrevista en Málaga, Montse Neira. Los trabajos sociales son lavados cara a la galería no solucionan los problemas.


He estados unos días en Málaga, las prostitutas están en el Polígono Gualdahorce. Es una zona que está totalmente alejada de la ciudad y un solar totalmente desangelado. No molestan a nadie, no son incivícas. Sin embargo tienen que enfrenarse a la discriminación y a la hipocresía de la sociedad y de las decisiones políticas:


http://www.diariosur.es/v/20120912/malaga/montse-neira-trabajos-sociales-20120912.html

Llegó a la prostitución por necesidad económica, a los 29 años, y aún continúa en ella. Cansada de la estigmatización social, Montse Neira (Barcelona, 1960) se lanzó a estudiar y formarse. En 2009 se licenció en Ciencias Políticas y desde entonces colabora activamente con distintas asociaciones por dignificar la profesión más antigua del mundo. Este activismo lo ejerce día a día en su blog, también en charlas, conferencias y cursos y le ha llevado a revelar su vida como prostituta en el libro 'Una mala mujer', publicado este año. Neira es una puta atípica que se ha convertido en el azote de los ayuntamientos que, como el de Málaga, sancionan y persiguen la prostitución en la calle.
-¿Como prefiere que la llamen prostituta o trabajadora sexual?
-Como todavía no está reconocido el trabajo sexual, prostituta, aunque yo ya pago mis impuestos como trabajadora sexual. Yo digo que ejerzo la prostitución como un trabajo.
-Los ayuntamientos, entre ellos el de Málaga, están sancionando a través de sus ordenanzas con multas e incluso denunciando en la vía penal a las mujeres que ofrecen sus servicios sexuales en la calle, pese a que no es delito ¿Qué opina?
Las multan por ser putas, no por otra cosa. Es un colectivo marginado socialmente. Algunas mujeres son víctima de trata y de violencia de género y de esta manera las están criminalizando, cuando lo que tienen que hacer es atacar a los chulos y los proxenetas. Los ayuntamientos hacen ordenanzas cívicas para ordenar el espacio público pero sin los colectivos implicados, sin darles la voz a los mujeres. Hay modelos en otras ciudades europeas donde podemos mirar, donde se han pactado lugares para que puedan estar.
-¿Entonces la solución está en espacios acotados para la prostitución?
Claro. Se puede ejercer la prostitución sin molestar a nadie. Si se tienen que pagar una tasa por estar ahí, pues que se pague, igual que un bar paga por una terraza.
-¿Teme que en un futuro se considere delito?
-La información que tengo indica que las cosas van por ahí. Se va a prohibir por ley la prostitución en las calles y en las carreteras. Se convertirá en delito.
-¿Y qué consecuencias podría tener este cambio legal?
-Pues que va a estigmatizar todavía más a las personas que ejercen la prostitución; puede fomentar la xenofobia hacia las inmigrantes, que además, quedarán encerradas en clubes con condiciones duras, a los que difícilmente pueden llegar las onegés.
-¿Por qué los ayuntamientos se están aplicando tanto contra la prostitución?
-La presión vecinal es muy fuerte. Los vecinos no quieren putas en sus calles. Se las vincula siempre a la inseguridad, a la drogadicción. Luego, está la moral, eso de que mis hijos no vean a esa señora ahí.
¿Hay más mujeres prostituyéndose de forma voluntaria o forzada?
Hay más que es por decisión propia. Todos trabajamos por necesidad. Muy poca gente elige vocacionalmente su profesión y la mayoría de la gente tiene que hacer trabajos que no le gusta y en condiciones de explotación, aunque haya convenios colectivos. Hay personas que estamos abocadas a vivir en trabajos mal pagados: el artículo 35 de la Constitución es para muy pocas personas. ¿Cuántos trabajos hay ahora que te permitan tener una vivienda digna y que puedas comer todos los días?
-¿Y la crisis como está afectando?
-Las tarifas han caído en picado. Están al nivel de 1989, cuando yo empecé. La demanda ha caído también en picado, al menos un 50 %. Además están llegando a la prostitución mujeres maduras, de clase media, que han perdido el trabajo y el nivel de vida, que tienen hijos e hipotecas.
-¿Qué le parece que el Ayuntamiento de Málaga se plantee cambiar las multas a las prostitutas por trabajos en beneficio de la comunidad?
-Bueno, esto lo hacen también en Barcelona, seguro que lo han copiado (se ríe). Sí, allí les llaman cursos de reinserción social, que no sirven para nada. Si los hacen les quitan la multa. Qué le voy a decir. Las tratan igual que el que hace una pintada o quema un contenedor. Esto de los trabajos y los cursos son solo gestos de cara a la galería que no solucionan nada.
Paradigma de la hipocresía
-¿Hay mucha hipocresía con la prostitución?
-Sí, tanto a nivel ciudadano como político. En Cataluña tenemos el paradigma de la hipocresía porque han aprobado que los prostíbulos se puedan dar de alta pagando el impuesto de actividades económicas (IAE), lo que es delito, mientras las prostitutas no tienen derecho a nada.
-¿Ser prostituta y feminista es incompatible?
No, no lo es . Aunque depende de a qué feminismo nos refiramos. Yo, protegiendo mis derechos, tengo derecho a prostituirme. Una de las incongruencia de las abolicionistas de la prostitución es con lo del aborto, cuando dicen que con mi cuerpo yo hago lo que me da la gana. Pues yo digo lo mismo.
¿Qué haría si su hija le dijera que quiere ejercer la prostitución?
Yo no soy quien para impedirle a mi hija que haga lo que quiera. Si quiere ser puta, que lo sea. Va a tener mi apoyo, mis conocimientos y sobre todo mi amor. Lo que quiero es que sea feliz. Lo que no querría nunca es que mis hijos fueran un Urdangarín, una Pantoja o un Julián Muñoz. Quiero que sean buenas personas. Otra cosa que digo es que mi dignidad no está en la vagina, puñeta. Está en que yo sea buena persona.

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