jueves, 11 de octubre de 2012

"Una mujer no puede decir que es prostituta y que le encanta su trabajo" Entrevista Mamen Briz del Colectivo Hetaira.



Cuántas personas se dedican a la prostitución en España?
No lo sabemos. Cualquier cifra al respecto que puedas ver en los medios es inventada, y este es uno de los problemas a los que nos enfrentamos desde Hetaira. No existe voluntad política para conocer con rigor cuántos clubes hay, además de que existen personas que trabajan de forma particular, autónoma. Si los políticos tuvieran la voluntad de hacer un censo de clubes y de cuántas personas trabajan en ellos, se podría alcanzar una cifra aproximada, pero a día de hoy no existe esa voluntad. Sencillamente no se sabe.

Así que también será imposible saber el porcentaje de víctimas de trata de seres humanos.
Aquí también se inventan las cifras que les da la gana. Hay un bulo que corrió como la pólvora, que hablaba de más de un 90%, incluso varios políticos lo dijeron. La Organización Internacional del Trabajo lleva tiempo estudiando el problema de la trata de personas en la Unión Europea, y sus cifras sobre prostitución es que una de cada siete personas trabajadoras del sexo podría, ojo, en condicional, ser víctima de trata. El problema es que todo esto es muy difícil de contrastar, pero bajo nuestro punto de vista y según nuestra experiencia, es un porcentaje creíble.

¿Cuáles son las causas más comunes que llevan a una mujer a trabajar como prostituta?
El dinero.

Bueno, sí, el dinero. Pero supongo que muchas veces es para pagar deudas por drogas, o juego…
Lo que tienes que analizar es por qué haces esta pregunta al hablar de prostitución cuando jamás te la plantearías para otros trabajos. Existen muchas mujeres que han ganado dinero con la prostitución y han ahorrado, han llevado una vida digamos ordenada y han conseguido regalar pisos a sus hijos, retirarse cómodamente. Otras muchas también han ganado dinero pero se lo han gastado en el bingo, o en lo que les ha dado la gana. Eso forma parte de la vida privada de las personas.

¿Cómo es el perfil medio de una trabajadora, o trabajador, del sexo?
No existe un perfil medio, hay personas de todo tipo. Quizá la característica común es que te guste el sexo y practicarlo con desconocidos, porque si no, mejor trabajar en otra cosa.

¿Y de los clientes?
Tampoco. El sexo no entiende de ideologías, estados civiles o edades. Últimamente, según ciertos estudios, cada vez hay más clientes jóvenes, lo que extraña a mucha gente, pues vivimos en una época en la que la juventud goza de bastante libertad en este aspecto. Tal vez la presión que existe en nuestra sociedad, en relación a que hay que tener muchas experiencias y ser una máquina en la cama, hace que muchos jóvenes quieran adquirir esa experiencia a través del sexo de pago, para luego no quedar mal con sus futuras relaciones. También hay muchos hombres casados que quieren tener encuentros fuera del matrimonio sin preocupaciones y de forma discreta, en fin, hay de todo. Totalmente heterogéneo.

¿Existen diferencias de clase en el mundo de la prostitución? Me refiero a si son diferentes los problemas para una persona que trabaja el alto standing y otra que trabaja en la Casa de Campo.
El problema común, que es el que intentamos combatir desde Hetaira y el que nos hizo fundar una asociación como esta, es el estigma. Ese lo tienen todas, trabajen donde trabajen. Los hombres no, ya sabemos cómo es el machismo con los asuntos del sexo, pero una mujer no puede decir con normalidad que se dedica a dar servicios sexuales. Y no digamos ya si encima disfruta: ‘soy prostituta y me encanta’. Esto tiene un estigma social muy arraigado, y es contra lo que queremos luchar. El otro gran problema es el de los derechos laborales, que también lo sufren todas. Y todos.

¿Cómo es vuestra relación con los poderes políticos?
Los políticos solo tienen un discurso muy bonito pero muy vacío. Da igual su ideología, en este tema todos están de acuerdo. Por ejemplo, a Ana Botella le fascinan las políticas socialistas de los países nórdicos con respecto a la prostitución. En cuanto a nuestra relación con ellos, pues no tenemos ninguna, porque no nos han recibido jamás. Tienen un discurso paternalista, generalmente prohibicionista, pero totalmente vacío. Para multar a los clientes y a las trabajadoras están todos de acuerdo. Por cierto, que según nuestros datos, se multa tres veces más a las trabajadoras que a los clientes.

El ahora desaparecido Ministerio de Igualdad, ¿tampoco escuchó vuestras reivindicaciones?
Como ya te he dicho, ningún político ha hablado con nosotras nunca. El discurso de Bibiana Aído, su retórica feminista, era impecable, de hecho la ha llevado hasta la ONU. Pero durante su mandato no se investigó en absoluto las denuncias de trata de personas, y las víctimas eran tratadas como delincuentes. Se las encerraba en los centros de internamiento para personas extranjeras, que son verdaderas cárceles, y luego se las deportaba a sus países de origen.

¿Cómo ayudáis a una persona que está siendo víctima de trata?
Es un tema muy delicado. Para empezar hay que conocer la diferencia entre tráfico de personas y trata de personas. El traficante simplemente te introduce ilegalmente en un país y te consigue papeles falsos. La trata significa que, mediante la extorsión, el chantaje, la violencia o la amenaza, estás obligando a una persona a ser esclava. No solo se da en el mundo de la prostitución, pero en nuestra experiencia, hay que ser muy discreto y tener mucho cuidado, porque lo primero es la seguridad, la integridad de la persona amenazada. Es muy fácil que la víctima, al final, sea tratada como una delincuente.

¿A qué te refieres?
No es fácil denunciar a la policía un delito de trata de personas. Tienes que tener indicios muy claros para que lleven a cabo una investigación. Para ellos es mucho más fácil tratar el asunto como un delito de inmigración, por lo que muchas veces la víctima se convierte en delincuente. Por eso, la mayoría de las veces en lugar de acudir a la policía avisamos a ONGs, como Proyecto Esperanza, que son especialistas en tratar casos de este tipo.

¿Cuál es el objetivo final de vuestra asociación y de otras como la vuestra?
Acabar con la hipocresía social que estigmatiza a los trabajadores del sexo y conseguir que tengan derechos laborales.

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