martes, 23 de abril de 2013

Prostitutas indignadas y precarias, un año después de la prohibición de la prostitución callejera en Barcelona

http://www.zoomnews.es/43050/actualidad/sociedad/prostitutas-indignadas-y-precarias-ano-despues-prohibicion-prostitucion-ca#

El colectivo lucha por combatir el estigma social y lograr que se reconozca jurídicamente el trabajo sexual

Muchas trabajadoras sexuales están haciendo las maletas: Alemania, Suiza y Holanda son los destinos "más potentes"

Alicia Rodríguez

Una prostituta negocia con un cliente / Getty
Una prostituta negocia con un cliente / Getty


La prostituta, una mujer independiente e influyente, con una privilegiada educación y nivel social, digna de casarse con los más respetados y poderosos ciudadanos. Esto ocurría en lugares donde prestar servicios sexuales a cambio de dinero no estaba mal visto, como en la Grecia clásica, donde la estigmatización del oficio todavía quedaba lejos.
Hoy, muchos años después, Prostitutas Indignadas está en constante lucha para evitar la abolición de su trabajo. Hace ahora un año, las trabajadoras sexuales de Barcelona salían a la calle para manifestarse en contra de la nueva ordenanza de civismo impulsada por el Ayuntamiento, con el favor de CiU y el Partido Popular, que conllevaba sanciones más altas por ejercer en la calle. Hasta 300 euros por una negociación entre prostituta y cliente en la vía pública, 750 si ésta tiene lugar a menos de 200 metros de una escuela y hasta 3.000 si las relaciones sexuales se mantienen en la calle.

Advierten que con el aumento de prohibiciones, las prostitutas buscan nuevos recursos y su trabajo se precariza

Pese a la movilización, organizada por la Plataforma de Prostitutas Indignadas, la ordenanza acabó aprobándose y aplicándose en verano. “Tan sólo mantener un diálogo es sospecha suficiente para ser multados. Los clientes, que también son sancionados por ello, están atemorizados”, cuenta un año después Julieta Vartabedian, antropóloga vinculada al Observatorio del Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona.
“Si lo que buscaban era hacer desaparecer la profesión, mal. Si lo que querían era acabar con la trata con fines de prostitución forzada, peor”, agrega Vartabedian, que asegura que no es posible eliminar el oficio. La antropóloga, que firma el informe Una aproximación a la vulneración de los derechos humanos de las trabajadoras sexuales en la ciudad de Barcelona, señala que con el aumento de prohibiciones, la prostituta busca nuevos recursos y su trabajo se precariza. “Una consecuencia clara de esta ordenanza es el empoderamiento de los empresarios del sector. A la mujer se le niega la opción de ser autónoma en la calle, pero sí se permite que la controlen otros en locales de alterne o pisos privados”, explica Vartabedian, añadiendo que, lejos de luchar contra las redes criminales, de este modo se les favorece.
Cristina Garaizabal, psicóloga clínica y portavoz de Hetaira, un colectivo de mujeres en defensa de los derechos de las prostitutas, advierte que el acoso y la persecución que provocan este tipo de normativas, sólo lleva a que se ejerza de modo clandestino, con todo lo que ello conlleva. Peores condiciones laborales y más abusos. “La situación de las trabajadoras sexuales que captan sus clientes en la calle está cada vez peor”, lamenta Garaizabal, que critica el corte abolicionista de las últimas medidas adoptadas.

Vartabedian: “Se están yendo a Alemania, Suiza y Holanda porque allí hay más trabajo”

Otra alternativa tras abandonar la calle es acudir a la Agencia para el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (ABITS). “Se supone que allí les van a encontrar otro trabajo, pero son pocas las mujeres que se acogen a estos programas de inserción laboral”, cuenta Montse Neira, que lleva 22 años ejerciendo la prostitución y es licenciada en Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Barcelona y autora del libro Una mala mujer. La prostitución al descubierto.
Un año después de la redacción de esta ordenanza en la Ciudad Condal, Neira asegura que hay menos mujeres ejerciendo en la calle, “porque las están multando arbitrariamente y, para ellas, es imposible ejercer”. “Las más emprendedoras se montan un piso entre tres o cuatro y se van allí, pero la mayoría sigue en la calle jugando al ratón y al gato con la policía”, apunta.

Mujeres sin derechos, mujeres invisibles

La lucha del colectivo se centra ahora en combatir el estigma social y lograr que se reconozca jurídicamente el trabajo sexual. “Tal y como están redactadas las leyes, las prostitutas no tienen derechos, ya que están reconocidas como objeto de derecho, pero no como sujeto soberano de derecho”, explica Neira.
Las trabas que desde las instituciones se ponen al colectivo y los difíciles momentos económicos que atraviesa el país, han empujado a muchas de ellas a hacer las maletas. “Se están yendo mucho a Alemania, Suiza y Holanda. Son los tres países más potentes, donde pese al control hay mayor tolerancia y donde hay más trabajo, sobre todo en espacios cerrados, como en pisos”, señala Julieta Vartabedian.

Garaizabal: “No se tiene en cuenta la capacidad de decisión de la mujer a la hora de elegir este oficio y eso hace mucho daño”

Muchas no pueden emigrar por problemas de papeles y se quedan en España, un país donde Vartabedian no cree que haya aumentado el estigma social pero donde Montse Neira asegura que cada ordenanza que se aprueba en este sentido contribuye a aumentar la intolerancia. “Las normativas están enfocadas a luchar contra la prostitución en la calle, y no contra la que se ejerce en clubs y pisos, porque no quieren que se vea. Y este tipo de ordenanzas sirven como herramienta para reforzar la falsa idea de que la prostitución en la calle trae inseguridad, robos y droga”, lamenta Neira.
“La victimización de estas trabajadoras forma parte del estigma social”, apunta Cristina Garaizabal. “No se tiene en cuenta la capacidad de decisión de la mujer a la hora de elegir este oficio y eso hace mucho daño, porque las autoridades adoptan un papel ultraproteccionista que les lleva a querer prohibirla sin preguntarlas primero a ellas”, cuenta la portavoz de Hetaira.

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