lunes, 2 de febrero de 2015

Entrevista al Colectivo Hetaira

 https://saratabernero.wordpress.com/2015/01/29/mirando-hacia-otro-lado/

 

¿Es verdad  que hacer como si una situación no existiera hace que desaparezca? No, rotundamente no. Desde que el mundo es mundo hay temas sagrados, tabú  o simplemente innombrables que cada vez que salen a la palestra hacen que miremos hacía otro lado.

Quizá porque de vez cuando hay que mirar de frente y dejar de observar de reojo, hoy hablamos con Hetaira, colectivo en defensa de las mujeres que ejercen la prostitución por decisión propia.

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  • ¿Qué defiende Hetaira que no hagan otras asociaciones?
En el año 92 -y tras entrar en contacto con mujeres que captaban a su clientela en la calle (concretamente en la zona centro de Madrid) y con mujeres transexuales que ejercían en la zona de Capitán Haya, todas con nacionalidad española- decidimos, juntas, crear y trabajar en el Colectivo Hetaira. Probablemente sea ésta una de sus características fundamentales, que desde el principio se alimentó de las reivindicaciones de las prostitutas y de mujeres que veníamos del movimiento feminista de Madrid.
Y decidimos ponernos a trabajar para tratar de acabar con el estigma que recae sobre quienes ejercen la prostitución por decisión propia. Existían (y continúan existiendo) otros proyectos que facilitan “ayudas” puntuales a las prostitutas, pero no existían entonces organizaciones reivindicativas, conformadas por prostitutas y activistas, exigiendo derechos para estas mujeres eternamente olvidadas a nivel institucional.
Esa es la diferencia entre Hetaira (y las organizaciones que forman parte de la Plataforma Estatal por los Derechos de las Personas Trabajadoras del Sexo) y otras asociaciones: la exigencia de derechos, también laborales, que permita vivir y trabajar en mejores condiciones a quienes realizan trabajo sexual. Todo desde una perspectiva feminista y de derechos humanos.
  • Si según el Tribunal de Justicia de Luxemburgo “la prostitución es una actividad económica legitima”, ¿por qué creéis que existe esa doble moral en torno a su regularización?
Lo más increíble es que el Tribunal de la Unión Europea dictó esta sentencia a la que te refieres, que creó jurisprudencia, en el año 2001. Ha llovido mucho desde entonces y sólo se entiende este inmovilismo por “cobardía política”. Hay temas “incómodos” en la agenda política y la prostitución es uno de ellos. Nadie quiere significarse especialmente. Además no es una población que supuestamente genere “votantes”. Y en ese no significarse, quienes ejercen por decisión propia están vendidos a su propia suerte.
No obstante, quería explicar que son los Estados quienes desean las “regularizaciones”, dictadas como imposiciones y desde luego sin contar con la voz de las trabajadoras del sexo. Hetaira no es un colectivo por la regularización, siempre hemos apostado por la “normalización” (es decir, la consecución de derechos laborales, tanto para quienes ejercen como autónomas, como en cooperativas, como en relación a terceros en clubes o pisos). No somos pro-regularización sino pro-derechos.
Los planes que ha puesto en marcha sucesivamente el Ayuntamiento de Madrid jamás contaron con las necesidades de las implicadas. Esta es una de las principales discriminaciones que sufren quienes ejercen: no son consideradas “sujetas políticas”. Por otro lado, las políticas que se ponen en marcha no es que no tengan nada que ver con ellas, es que por lo general se fraguan dándoles la espalda y buscando su “castigo”, eso sí, siempre por “su bien”.
Hicieron mucho daño la traslación de algunas políticas del Gobierno socialista sueco -que jamás tuvieron en cuenta a las trabajadoras del sexo- a otras ciudades europeas. En el caso de Madrid, Ana Botella, antes de ser edil, como concejala no paraba de invitar a jornadas sobre la conformación de las ciudades a representantes suecas. La idea del castigo al cliente ha calado y estamos temerosas del daño que pueda causar ahora, a nivel nacional, las multas a éstos en todo el territorio nacional siempre y cuando el acuerdo entre prostituta y cliente se cierre en un lugar público (calle, parque, polígono industrial…). Es, al menos, lo que pretende la exagerada e injusta Ley de Seguridad Ciudadana.
Las prostitutas lo tienen claro: “si multan a los clientes directamente nos multan a nosotras, que nos quedamos sin salario para llegar a fin de mes”. Este sería el punto más grave y el que más nos preocupa actualmente. Sobre todo porque en las ciudades en que esto ya se está haciendo, como en el caso de Barcelona, las mujeres están sufriendo aún más estigma, aún más violencia, aún peores condiciones laborales y, por tanto, viven en situación de mayor vulnerabilidad. No hay derecho a que esto suceda.
  • ¿Cuáles son las condiciones mínimas con las que debe contar una profesional del sexo cuando realiza su trabajo?
Para empezar a trabajar en prostitución se requieren dos condiciones indispensables: que no te desagrade el sexo (si te gusta, mucho mejor) y que te guste el sexo con personas desconocidas. Si estas dos premisas no se dan, se puede trabajar, pero el coste para quien ejerce será mayor. En relación a la salud, el uso sí o sí, del preservativo.  El preservativo no es negociable en el trabajo sexual, porque con la salud no se negocia. En relación al cliente: el respeto a la trabajadora o el trabajador sexual, el respeto a su trabajo y por tanto ceñirse a lo pactado previamente, tanto en el servicio sexual a realizar como en el trato económico acordado.
Casi todas las trabajadoras del sexo prefieren trabajar autónomamente, quienes tienen nacionalidad española suelen optar por hacerse “trabajadoras autónomas del sexo”, dándose de alta en el apartado de “Servicios Personales Especiales” de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE). Es necesario invertir algo de dinero previamente y tener un lugar apropiado para recibir a los clientes.
Para quienes captan a su clientela en la calle exigimos el fin de su persecución, que se les deje trabajar tranquilas en espacios negociados entre el vecindario, el pequeño comercio, el Ayuntamiento y las propias trabajadoras del sexo.
Por último, habría que dar un buen cambio en la “relación a terceros”. Quienes trabajan en clubes de alterne o en pisos suelen tener que aceptar condiciones que no serían admisibles en cualquier otro yacimiento de empleo, soportando horarios draconianos, viviendo y trabajando prácticamente en el mismo lugar, sin los descansos entre jornadas laborales que dicta el Estatuto de los Trabajadores, en ocasiones, teniendo que someterse a “controles sanitarios obligatorios encubiertos”, sin derecho futuro a cobrar una pensión, etc, etc… Esta es la parte más difícil, el inmovilismo político del que hablábamos antes esta ocasionando, entre otras cosas, que se trabaje bajo estas circunstancias y no se hace nada por evitarlo.
  • Que el oficio más viejo del mundo ha sufrido una evolución a lo largo del tiempo es más que evidente, ¿qué cambios habéis encontrado en su ejercicio desde que comenzasteis hasta hoy en día?
Tal vez sea más sofisticado, en el sentido de que ahora existen muchas más opciones para quienes deseen contrar un servicio sexual: captar en la calle, contactar a través de Internet o visitar algún club o piso.
Quienes ejercen la prostitución, por otro lado, se están profesionalizando. Saben cuáles son sus puntos fuertes y los ofrecen a su clientela, desean dar un buen servicio y también desean ser bien remuneradas económicamente.
La diversidad de situaciones y servicios es actualmente enorme.
  • ¿Qué necesidades laborales tiene una trabajadora sexual que sean diferentes a las que tenga cualquier otra trabajadora?
Los horarios laborales, por ejemplo. Entendemos que no se pueden imponer horarios. Que ha de ser cada persona quién decida cuándo y en qué momento desea ejercer. La imposición de clientes – práctica común en locales cerrados- no puede estar presente en el trabajo sexual. Si no existe “feeling” con una persona es mejor no cerrar un servicio sexual. También es intolerable –y sabemos que se da- la imposición de “prácticas sexuales”. Cada trabajador o trabajadora ha de tener su propio “catálogo” de servicios, con aquellas práctias que desea ofrecer. Las imposiciones no pueden tener lugar en el trabajo sexual.
No obstante, hay tal diversidad de situaciones dentro del mundo laboral en la actualidad, que entendemos que no sería complicado redactar estas “necesidades laborales” específicas en torno al trabajo sexual.
  • ¿Qué país es, desde vuestro punto de vista, el modelo a seguir en materia de prostitución?
Tenemos más claro qué es lo que no queremos: la “prohibición” que se da en Estados Unidos, con un atosigamiento exagerado hacia las prostitutas, especialmente, las más vulnerables, las que captan a su clientela en la calle. Tampoco nos gusta la “reguralización” impuesta desde los Gobiernos, como en el caso de Austria o de Rumanía. Por tanto, nos quedamos con lo mejor de los modelos holandés, alemán y de Nueva Zelanda, aunque ninguna realidad es extrapolable de un país a otro. Lo que sí que sabemos es que no pondríamos en marcha ninguna política que perjudicase a trabajadoras o trabajadores del sexo, porque para empezar contaríamos con su voz.
  • ¿Cuál es el perfil de usuarias que acuden a Hetaira en busca de asesoramiento y ayuda?
En 2013 (estamos trabajando en el cierre de la memoria de 2014) tuvimos contacto con alrededor de 1.103 mujeres, fundamentalmente en la Comunidad de Madrid, aunque no sólo. La mayoría de consultas tuvieron lugar en la calle, a través de nuestra unidad móvil (el 70%), a continuación en nuestro local (17%), en las visitas que realizamos a clubes y pisos (11%) y un 2% de consultas se realizaron a través de Internet (chat específico para trabajadoras del sexo dentro del Proyecto Indoors), redes sociales, correos electrónicos y atención telefónica. El 78% de atenciones fueron demandadas por mujeres, el 20% por mujeres transexuales y tan sólo un 2% fueron demandadas por hombres.
Atendimos a personas de más de 30 nacionalidades diferentes. A la cabeza las latinoamericanas (36%) y las mujeres llegadas de Europa del Este (15%). Un 10% de atenciones fueron dirigidas hacia prostitutas con nacionalidad española.
  • Para la mayoría de la gente el término prostitución lleva implícito la palabra “mujer”, ¿cuál es la causa de la invisibilidad social de la prostitución masculina?
Sin duda, el “estigma”. Cualquier mujer a lo largo de su vida se debate entre el placer y el peligro cuando se habla de sexualidad y, por lo general, se hace desaparecer el placer para centrarse exclusivamente en el peligro. El peligro a ser denominada “puta” aterra a muchas mujeres, a formar parte del club de las “malas mujeres”. Y esto es común para quienes ejercen, independientemente de su estatus social. Por eso es tan importante la solidaridad entre mujeres, la base del feminismo. Un trabajador del sexo tiene también problemas, no es que no se enfrenten a discriminaciones continuas, pero puede esquivarlas de forma que no socave su autoestima. El sexismo se cuela por todas las rendijas, en la prostitución también.
Para nosotras es muy importante, en este sentido, el empoderamiento de las trabajadoras del sexo. Si las prostitutas están empoderadas y se adueñan de sus propios negocios y se encargan de dictar sus condiciones, la vida y el trabajo les resultará algo más sencillo.
CURIOSIDADES CURIOSAS
  1. Un personaje relevante con el que os gustaría mantener una larga conversación…
Sería un placer poder conversar con la prostituta, escritora, poeta y excepcional mujer Grisélidis Réal, pero desgraciadamente falleció en 2005  y no tuvimos la oportunidad de invitarle a Madrid a visitarnos. Como otras muchas líderes, es imprescindible leer las novelas y escritos que dejó, muchos de ellos de carácter autobiográfico. Aunque realmente, para nosotras, cualquier trabajadora del sexo es fundamental e importante y conversar y charlar con ellas toda una delicia.
Yendo al terreno de lo práctico, no nos importaría “invitar” al presidente del Gobierno y que durante unos días viviese toda la discriminación que acecha una trabajadora del sexo en nuestro país. Tal vez así comprendiera mejor cuáles son sus necesidades y, tal vez, el resto de políticos y políticas dejasen de hablar en lugar de las prostitutas, sin conocimiento de causa y en tonos paternalistas-maternalistas, como sucede habitualmente.
Sin lugar a dudas, la persona elegida contaría con el privilegio de conocer a estas valiosas mujeres. Aunque, pensándolo mejor, no sé si lo merece… Es broma.
  1. Lo que más odiáis del ser humano…
La hipocresía. Estamos tan rodeadas de ella en prostitución que es inevitable toparte con ella. Nos encantaría poder perderle la pista.
  1. Un lugar que sentís que está hecho por y para vosotros…
“La Libertina”, es el nombre cariñoso con el que nos referimos a nuestra viejita unidad móvil. Está tan viejita que cada salida se convierte en toda una aventura y nunca tenemos la seguridad de si nos responderá el motor o no. Es una especie de lugar de recreo con ruedas y allí hemos mantenido probablemente las mejores conversaciones con las mujeres que captan su clientela en la calle, las más divertidas y también las más tremebundas. El día que deje de funcionar definitivamente, tendremos que hacerle una gran despedida festiva.
  1. Una piedra con la que tropezáis una y otra vez…
La cobardía. Sigue dando mucho miedo en este país ir contracorriente. Mucha gente prefiere agarrarse a falsedades  para tratar de impedir que su mundo ideológico, muchas veces lleno de prejuicios, se desmorone. Mucha gente prefiere ser parte de la “mayoría”, aunque el pensamiento mayoritario pase por encima de los derechos humanos de algunos sectores.
  1. Una pregunta que os hubiera gustado contestar que no os he hecho…
Pues nos ha encantado la entrevista, Sara, así que gracias por darnos la oportunidad de expresarnos en tu blog y defender los derechos de las prostitutas.

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