jueves, 26 de febrero de 2015

Georgina Orellano. trabajadora sexual en Argentina

Por Georgina Orellano
Nota publicada en su perfil de Facebook el 3 de febrero de 2015

Recuerdo el momento en el cual decidí comenzar a ejercer el trabajo sexual.
OLYMPUS DIGITAL CAMERAArrancaba el mes de Febrero, tenia 19 años, poca experiencia en el sexo pero no era virgen, con muchas ganas de aprender, extrovertida, llena de sueños y de proyecciones, la primera: irme a vivir sola. El primer día  estaba muy nerviosa, sentía que todo aquel que transitaba el espacio público conmigo sabia  lo que iba  hacer, veía en sus caras el rechazo, miraba para todos lados para ver si me cruzaba con algún conocido, me preguntaba a mi misma: ¿hasta que edad lo vas hacer?, ¿a que dirías que no? Tenia muy en claro desde el precio y hasta qué servicios prestaría y cuales no negociaría. Jamas sentí que le estaba poniendo un precio a mi cuerpo,  jamás se me cruzó que le estaba poniendo un precio a mi dignidad. Nunca en mi trabajo me sentí humillada por ningún cliente, en cambio siempre recibí un buen trato por parte de ellos. Si algún día no quería ir porque me sentía cansada, porque sentía frío, porque hacia mucho calor o porque el día anterior había trabajado muy bien no iba, al fin y al cabo no tenia que rendirles cuentas a nadie.
Y cuento esto para deslegitimar cuando dicen que todas fuimos engañadas, que fuimos empujadas por un tercero, que tenemos un proxeneta, un fiolo, que trata de personas y prostitución son caras de la misma moneda, que fuimos violadas desde pequeñas, que sufrimos violencia familiar o violencia por parte de nuestras parejas, que vivimos siendo vulnerables, desconociendo así que en muchas otras situaciones una o uno puede sentirse de esa forma. Recuerdo hace poco en Mar del Plata decirle a quienes organizaron la charla en la que participé: “Ustedes también son vulnerables, porque si no no estarían exigiendo al estado el boleto estudiantil gratuito y mejoras en la educación publica”.
Pero hubo, debo decirlo, situaciones en las cuales una se siente vulnerable: no decirle a mi familia, no poder compartir con nadie de mi entorno las experiencias que iba adquiriendo en el trabajo, sentir que así como esa esquina me daba poder de decidir sobre mi propio cuerpo, parte de la sociedad me juzgaba o me haría un juicio de valores al enterarse que soy Puta y mucho más al saber que Me encanta serlo y hacerlo también.
Vivir en un mundo de mentiras, inventar historias y esa capacidad intelectual de tener respuestas para todo. Qué decir frente a un par de zapatos nuevos y encima caros, el por qué suena tanto el celular, las compras de ropa en cantidad. Así como también qué contestarle a ese taxista ante la pregunta ¿de qué trabajas?,  ¿a qué te dedicas? Recuerdo también que un día le dije  a uno de ellos que me dedico a cuidar ancianos, total entre ese trabajo y el que ejercía realmente solo lo sexual los separaba. Qué carajo decir frente al dibujo que para el jardín tenia que hacer junto a mi hijo y frente a la consigna escrita en una cartulina “Dibujar a que se dedica Papa y Mama” entre otros.
Es ahi en esa seguridad frente a situaciones diferentes en las que te das cuenta que cuando uno elige libremente, cuando no vemos al sexo y al amor caminar de la mano juntos, y cuando somos nosotras mismas quienes elegimos sobre nuestros cuerpos y nos chocamos frente a las dificultades del otro por entenderlas , no respetar , no escuchar y solo juzgar o cuestionar , es ahí en ese momento en el que te suceden dos cosas: o te da  mucha bronca y los mandas a la mierda o te tomas el tiempo con mucha paciencia tratando de revertir esa opinión, sensibilizándolo para que esa misma persona que te esta juzgando no se cruce con otra trabajadora sexual y le diga exactamente lo mismo.
Total Nosotras no tenemos que leer libros para explicar qué es lo que realmente sentimos, qué nos pasa o por qué decidimos tal cosa.
A veces duele, no lo vamos a negar , que sean mujeres quienes nieguen nuestra identidad como trabajadoras y cuestionen cada una de nuestras reivindicaciones, porque jamas vimos a ningún otro sector de trabajadoras o trabajadores decirle eso no es trabajo, eso es violencia, eso es indigno, o no deberían pedir derechos deben pedir reinserción laboral. Y qué decir frente a los debates en los cuales nos invitan y nos encontramos con quienes no acuerdan con nosotras, es en esos espacios donde  escuche desde Proxeneta, Clasista hasta operadora política para luego decirme a vos te enseñan  a decir lo que decís, te impusieron lo de trabajo sexual, o ¿cuánto te pagan para decir lo que estas diciendo? Y después me dicen que el trabajo en si es Violencia. Y cuánto se equivocan. Es fácil pensar, soñar, y decidir sobre el otro. Difícil es dejar que esa persona piense,  sueñe y decida sobre ella misma.
Y ¿si quiero segur siendo Puta? Y ¿si sus argumentos de que esto lo que hago no es trabajo a mi no me convencen?  Y ¿si encuentro violencia en sus palabras y no en los clientes? Y ¿si me rebelo frente a su modelo de feminidad? Y ¿si con orgullo digo que me encanta que me paguen por sexo? Y ¿si les grito que no me siento indigna, que me creo mas digna que ustedes? Y ¿si les digo que también hay mujeres que pagan por sexo? Y ¿si me niego a que me trabajen la culpa diciéndome: si querés que se regule el trabajo sexual, ¿se lo recomendarías a tu hijo? Y ¿si les digo que en vez de intentar que deje la esquina, respeten mi decisión? Y  ¿si les digo que en vez de inventar esas palabras, como prostituyente o sistema prostituyente, respeten la auto determinacion de nosotras.?
Y ¿si algún día dejamos de ser hipócritas, maduramos como sociedad, tiramos la moral al tacho de basura y  legislamos para las putas desde una perspectiva de derechos humanos y no desde una mirada maternalista y controladora de cuerpos ajenos?
Porque cuando se TRATA  de Mi Cuerpo no habrá teoría, ni criminalizacion, ni leyes, ni abolicionismo que venga  a decidir lo que yo quiero para mi misma. Habrá que comprender que solo nosotras decidimos sobre nuestros cuerpos, y la sociedad debe respetar y el estado garantizarnos presencia del mismo pero sobre todos derechos laborales.
Nosotras pedimos inclusión. ¡¡¡¡Nuestras Vaginas también!!!!

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