miércoles, 15 de agosto de 2012

Tráfico de seres humanos entre África y España.


Declaraciones de Jesús García Calderón, fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucia:
Resalto algo que es muy importante el tráfico en sí no es el problema, sino uno de los problemas y la consecuencia de la situación de las personas en su país de origen. Es decir, es inútil que en la lucha contra el tráfico y trata de personas, centrarse solamente en la situación propiamente de tráfico y trata mientras haya países dónde no se ejerza no solamente el derecho a la vida sino el deber a la vida, es decir que estén cubiertas las neccesidades vitales, comida, agua, educación y sanidad, mientras tanto, mientras estas causas no se soluciones siempre habrá gente que quiera migrar y lo hará ilegalmente si es necesario por lo que los criminales y empresarios desaprensivos abusarán de esta situación para enriquecerse de la forma más vil.

http://www.publico.es/440981/el-trafico-de-seres-humanos-tambien-es-crimen-organizado


Jesús García Calderón, fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, no cree que a estas alturas las redes de inmigración clandestina que funcionan a un lado y otro del Estrecho, obedezcan a prácticas aisladas: "El tráfico de seres humanos también es crimen organizado", afirma en declaraciones a Público.
"Todos los años elaboramos un informe, dentro de la memoria de la Fiscalía, que intenta fijar la evolución de la criminalidad. Y el tráfico de seres humanos distingue a Andalucía en dicho aspecto, porque se trata de un fenómeno endémico. El Estrecho no divide a dos naciones sino a dos mundos distintos y es ahí donde se produce el tráfico de seres humanos, que ocasiona más pérdidas de vidas humanas que el terrorismo o el crimen organizado convencional".
Durante los últimos años, la extensión del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) ha modificado las rutas de las migraciones clandestinas a través del Estrecho: "El descenso numérico siempre es relativo, porque las redes de este tráfico humano buscan nuevas formas para burlar las medidas de control. Así que si bien es cierto que la entrada de pateras ha descendido a medida que se ha ido implantando el SIVE, el tráfico de seres humanos sigue siendo una realidad"-
En ese contexto, García Calderón considera crucial la colaboración transfronteriza y saluda la puesta en marcha de las comisarías de policía conjuntas, entre Marruecos y España, que comenzaron a funcionar a finales del pasado mes de mayo, pero cuyos primeros resultados aún se desconocen: "Desde el momento que se produjo la colaboración transfronteriza empezaron a desmantelarse las redes, pero también empezó a producirse un cambio en el perfil de las personas que transitaban el estrecho. Ahora, por ejemplo, el número de marroquíes es escaso, es mayor el de argelinos y el de países subsaharianos".
"Hay otro problema -añade- que nosotros hemos denunciado y es que aquí se produce una sinécdoque. Esto es, el tráfico de personas a través del Estrecho es una parte del problema pero no es el problema. El problema empieza muchos años antes, en sus países de origen, de los que a veces tienen que huir porque no les queda otro remedio. Prosigue con un viaje que se alarga durante años, y en cuyo transcurso, sin ir más lejos, las mujeres tienen niños como consecuencia de los abusos que suelen sufrir. El problema tampoco termina cuando el inmigrante llega a España sino que continúa durante mucho tiempo cuando es introducido en el mercado ilícito de trabajo. Se ha identificado el problema con una de sus partes, el tránsito del Estrecho. Pero ni este concentra al grueso de la inmigración clandestina, ni se agota ahí".No parece cobrar cuerpo, sin embargo, modalidades de tráfico humano como el de menores, que ocasionalmente ha arrojado cifras y titulares alarmantes: "En 2005 llegó una patera solo con menores y dio lugar a una reacción importante del Defensor del Pueblo de Andalucía y de nosotros mismos, desde la Fiscalía -responde García Calderón--. Y afortunadamente esa tendencia fue desapareciendo. En los últimos años se ha vuelto a encontrar un incremento relativo de tráfico de menores. En cualquier caso, su finalidad es su integración en la red asistencial pública, no la explotación laboral o sexual, aunque pueda darse uno u otro caso por desgracia. Por eso las migraciones de menores no se dan ya tanto entre subsaharianos, sino sobre todo ocurre con magrebíes y con varones, no con niñas". 

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