A un lado de la red está una (o un, las menos veces) trabajadora del sexo. Al otro, una experta de Hetaira: una psicóloga, una trabajadora social o una mujer con experiencia en ese mismo trabajo. El chat que les permite comunicarse es anónimo y confidencial, una conversación a dos en la que la primera pregunta, o cuenta alguna experiencia, según los casos y las necesidades, y la otra intenta dar respuesta, ayudar o, simplemente, escuchar. Se trata de una herramienta pionera en España aunque con larga implantación en países como Finlandia, que hace posible, sobre todo, romper el aislamiento de aquellas mujeres que tienen poco o difícil contacto con las organizaciones que operan en este ámbito e, incluso, con sus propias compañeras.
"Está dirigido a todos los trabajadores del sexo, pero especialmente a quienes hacen sus contactos a través de internet, bien poniendo anuncios en portales o bien promocionándose a través de un blog. Eso les permite tener independencia y cierta confidencialidad a la hora de, por ejemplo, poner fotos en las que no se les reconozca, pero al tiempo hace que su trabajo sea muy solitario", explica Elisa Arenas, coordinadora de esta iniciativa -denominada Chat Indoors- y una de esas personas que se sientan a 'este' lado del chat. Arenas añade algo que desde hace tiempo se reitera en organizaciones como Hetaira: "El estigma de la prostitución hace que se realice a escondidas. Hay falta de información, de espacios donde compartir experiencias, dudas".
Vídeo: "Igualdad de derechos", lanzado dentro del marco del Proyecto Indoors.

Hasta la fecha, el chat está en fase experimental, y sólo 35 personas (34 mujeres y un hombre) han hecho uso de él. Nacido dentro del Proyecto Indoors que le da nombre -dedicado a la investigación y la atención a trabajadores del sexo en clubes y pisos, y subvencionado por la Unión Europea dentro del Programa Daphne-, es una vía más de consulta de los trabajadores del sexo, como lo puede ser el perfil en Facebook de Hetaira, pero cuenta con una ventaja: "El funcionamiento en directo". Los temas más frecuentes versan sobre los recursos a los que pueden acudir (por ejemplo, sobre salud, embarazos, pruebas de VIH), la situación legal de la prostitución en nuestro país y su mosaico de normativas municipales, la situación en otros países europeos, donde muchas migran para trabajar "por temporadas" (la crisis hace mella también en este trabajo), y dudas muy relacionadas con la vida diaria: problemas de custodia de hijos, de ley de extranjería, etc.
En otros casos, la necesidad es más de contar y compartir que de preguntar. Sucede en cierta medida con los casos de abusos y agresiones: "Lo primero que se hace es escuchar y dar apoyo. E informar sobre las vías legales a las que pueden acceder", comenta Arenas. En ocasiones, de hecho, quien escribe al chat lo hace sólo "para compartir experiencias y reflexiones. Muchas veces no entran para resolver ninguna duda, sino simplemente para hablar del propio trabajo sexual, del estigma de la prositución, de la discriminación.

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