martes, 22 de octubre de 2013

¿la prostitución es un trabajo?

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En el marco de unas jornadas organizadas por el Programa de Género de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) Agustina Iglesias Skulj estuvo en Santa Fe para presentar su último libro La trata de mujeres con fines de explotación sexual. En una entrevista  con Diario UNO comentó sobre la necesidad de diferenciar explotación sexual  del trabajo sexual. Pero esto remite a una discusión dentro del mismo movimiento de mujeres: ¿Es la prostitución un trabajo?
Agustina Iglesias Skulj
Iglesias Skulj comentó que empezó a investigar sobre la trata preparando su tesis doctoral sobre la teórica protección de los Derechos Humanos. Para ella “la identificación que se hace entre el trabajo sexual y la trata de personas conduce a que las políticas que se piensan sean insuficientes y que produzcan mayores niveles de indefensión para las mujeres a las que se intenta rescatar”.  En la realidad “hay chicas que prefieren o no tienen inconveniente en contratar su fuerza de trabajo a una persona que les mantiene el lugar, se los alquila o que les cede” y tener en cuenta esto permitiría la correcta aplicación de las políticas.
Pero qué es la trata y por qué la autora la diferencia de la prostitución. La trata es un medio para la explotación sexual y ella lo define correctamente en su libro: “es un proceso con acciones como reclutar, ofrecer, captar y transportar con engaño o violencia y con la finalidad de explotar”. Ahora cabría decir qué es explotación ya que Skulj considera que no todos los casos serían de explotación y que por lo tanto es un problema que el Código Penal, tras la reforma del 2012, no dé lugar a la idea de consentimiento.
En realidad la explotación sexual es una forma de sometimiento de mujeres, trans, niñas y niños a cualquier tipo de actividad sexual donde media un intercambio; dinero, vivienda, seguridad en la calle, etc. Pero incluso cuando no hay proxeneta existe alguna figura que se aprovecha de esa situación de vulnerabilidad, como por ejemplo la policía. Al no comprender en qué consiste la explotación sexual, el problema de la prostitución pasaría a ser un problema de forma porque puede ser un “trabajo sexual autónomo” donde se pueden elegir los hombres con quién negociar, las prácticas a realizar sin ningún tipo de coerción, etc. Cuando está demostrado que no hay un poder de decisión en las personas que ejercen la prostitución por la situación económico social en la que se encuentran.
Otro punto de discusión es la abolición de la prostitución. Skulj  sostiene que quienes plantean esto “reproducen la lógica patriarcal de la división entre la buena mujer y la puta” mientras “quienes trabajan en la calle sufren diferentes tipos de violencias por la clandestinidad y por la situación de ilegalidad”. Sin embargo las abolicionistas coinciden que existe en la sociedad una doble moral sólo que ambas niegan manera igual y total la libertad sexual de la mujer. Por un lado se tiene una mujer que da hijos (y sólo sirve para eso) y por otro una mujer a la que se le puede exigir lo que se quiera porque se compró su cuerpo. Porque la primer violencia que se ejerce es la explotación sexual misma.
Al tratar de sacarle la carga negativa a la prostitución y plantearla como  otro modelo laboral no presenta el problema en su carácter real para poder generar la emancipación contra toda forma de violencia ni el ejercicio libre de la sexualidad de mujeres, varones y trans.
Natalia Robledo

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