martes, 2 de julio de 2013

Orgullosa de ser trabajadora sexual

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Última actualización: 02 DE JULIO DE 2013 06:36 | por Alessandra Quiñónez

Haydeé Laínez Cabrera es una mujer de 43 años, que lleva más de 20 años dedicándose  al trabajo sexual.  Cuando comenzó de lleno a esta labor se dio cuenta que no existían derechos que la respaldaran ante los diferentes atropellos en la sociedad. Por eso, decidió fundar Orquídeas de Mar una organización, que busca se respeten los derechos de las trabajadoras sexuales. Sumado a esto, lucha porque este trabajo sea reconocido legalmente. 
En el ámbito laboral Haydeé es conocida como “Rosy”. Desde que tenía 18 años tomó la decisión de desempeñarse como trabajadora del sexo. “Me pareció una forma de ganar dinero, no muy fácil, pero tampoco difícil”, expresa esta mujer. 
Es así como de lunes a domingo comenzó a esperar clientela en las calles cercanas al parque “Centenario”. Convirtiéndose en su primer punto para negociar. 
Luego, trabajó en “Casa Cerrada” de Santa Anita y durante 12 años estuvo laborando en un negocio del parque “Centenario”, donde hizo la mayor parte de su clientela.  “A mi casi nunca me gustó ponerme en la calle, prefería estar en una cervecería abierta. En esos lugares es donde ejercí.”, afirma. 
De acuerdo a “Rosy”, desde un principio su familia supo la decisión que había tomado de dedicarse a esta labor. Su padre, madre y hermanos mayores la respetaron  y no la discriminaron en ningún momento, más bien la apoyaron. 
“Yo soy la menor de todos mis hermanos, la más querida de mi papá y resulta que su niña bonita decidió dedicarse a esto”, indica.
Por otra parte, Haydeé cuenta que sus dos hijos varones -quienes ahora son adolescentes- se enteraron que era trabajadora del sexo cuando ellos tenían 7 y 8 años respectivamente. 
Ella confiesa que una vecina le dijo al menor de sus hijos, que su madre se “prostituía”. El pequeño no entendía a qué se refería esta señora, hasta que le mostró a Haydeé en un programa de televisión, donde estaba pidiendo que se les abasteciera de condones a todas aquellas que se dedican a esta labor.
“El me cuestionó y me dijo que me había visto en la televisión, me preguntó si yo era prostituta y yo le dije que no, que lo que realizaba era trabajo sexual”, especifica.
En ese momento, “Rosy” se armó de valor, sentó a sus hijos en un sillón y les explicó sobre su trabajo. “Mis hijos supieron a lo que me dedicaba cuando eran pequeños. Ellos saben que soy trabajadora sexual, yo no engaño a nadie”, aclara.
Asimismo, ella afirma que su actual pareja sabe a lo que se dedica y que en ningún momento la ha discriminado por la labor que realiza.
“Todas  las personas que nos dedicamos a esto lo hacemos porque tenemos cosas que pagar. Además todos usamos el cuerpo para trabajar con la única diferencia que como trabajadoras sexuales usamos nuestros genitales”, especifica.
“Tuve algún cliente que quiso agredirme en el cuarto”
Rosy recuerda que una vez un cliente quiso agredirla cuando estaban en un cuarto. Él andaba con un puñal con el que quiso herirla. Para evitar que le hiciera daño, ella  tuvo que acceder a realizarle una práctica sexual  sin pago.
Pero esta no fue la primera vez que se topó con un caso así, pues ella dice que en varias ocasiones algunos clientes andaban con pistolas, para quererla “amedrentar”. Según afirma esta mujer pudo “manejar la situación”.
“El trabajo sexual tiene riesgos como cualquier otro. Hemos tenido compañeras a las que las han asesinado hombres que andaban drogados”, indica.
A partir de todas las experiencias vividas, Haydeé  se dio cuenta del grado de discriminación e irrespeto que existe contra las mujeres que se dedican al trabajo sexual, dentro de la sociedad salvadoreña.
“Jamás me voy a avergonzar de lo que hago. La sociedad habla muchas cosas insolentes, discrimina y usan un lenguaje sexista porque no se han sentado a hablar con nosotros”, dice esta mujer.
Por esta razón, decidió  luchar en pro de los derechos de todas aquellas personas que se dedican a lo mismo que ella. 

Lucha incansable 
Desde el año 1996, Haydeé se está preparando académicamente. “Creo importante la preparación de las mujeres. Las que sabemos leer y escribir difícilmente nos pueden engañar”, expresa. 
En el año 2002 se graduó de bachiller en opción computación. Después dedicó un año completo a leer diferentes libros, entre ellos algunos de autoestima, derecho y leyes, entre otros.
Al siguiente año, consiguió una media beca y comenzó una carrera en la Universidad Luterana, donde lleva 22 materias cursadas en la licenciatura en trabajo social. 
“Queremos seguirnos preparando como mujeres, por eso busco ir a diplomados, porque creo que es importante seguir obteniendo diplomas”, señala. 
Haydeé recuerda que un día la invitaron a un foro feminista de Mujeres de Centroamérica y del Caribe, llevado a cabo en la Universidad Nacional. Esa vez aprovechó a decir frente a todo el público asistente que era trabajadora sexual y que estaban organizadas para ser incluidas dentro de la sociedad. 
“Nosotras no estábamos visibles, por eso nos organizamos, porque no teníamos visibilidad como trabajadoras sexuales.
A partir de esto, un 13 de octubre del 2005, “Rosy” fundó la Organización Orquídeas de Mar, con el principal objetivo de luchar por los derechos de todas las trabajadoras sexuales. Desde este momento, junto a Consuelo Raimundo  -ahora representante legal y presidenta de la junta directiva- comenzaron a trabajar por las personas de su mismo gremio. 
“En aquella época tuvimos el apoyo del Ministerio de Salud a través del doctor Simán, FUNDASIDA  también nos apoyó y el PNUD nos dio un diplomado de cómo elaborar proyectos en incidencia política”, rectifica esta mujer dinámica.
Asimismo, lograron entrar a la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y El Caribe (RETRASEX), donde recibieron diversas capacitaciones.
Un total de 10 personas  son las que laboran de lleno dentro de esta organización,  para capacitar a las demás en  temas como el VIH,  género, autoestima, derechos humanos e incidencia política. 
Además, desde el 2010 cuentan con personería jurídica, lo cual les da mayor fuerza y respaldo como organización. 
“Se nos dieron los estatutos en gobernación y el 9 de abril del año 2010 salimos en el Diario Oficial. Somos punto focal y principal dentro de RETRASEX y estamos dentro de un proyecto regional”, afirma Julio Magaña, asesor legal de la organización. 

Sometidas a violencia 
Consuelo Raimundo, asegura que muchas trabajadoras del sexo son sometidas a violencia no solo por sus clientes, sino por el Cuerpo de Agentes Metropolitano (CAM) y la Policía Nacional Civil (PNC).
“La Policía nos dice que si no queremos que nos multen, que les paguemos con sexo gratis”, revela. 
Sumado a esto, señala que a veces la municipalidad de San Salvador las sanciona con $900 solo por ofertar el trabajo sexual, e incluso las han llegado a golpear si no acatan sus órdenes. 
Diario La Página habló con representantes del CAM para conocer sobre la ordenanza municipal, (recopilada la base legal que rigen y protegen la gestión municipal y sus servidores públicos, bienes y patrimonios del municipio) que aplica las leyes en caso de las mujeres se oferten en las calles o avenidas.
Aseguran  que las trabajadoras sexuales pueden ser sancionadas únicamente cuando quebrantan el orden de convivencia ciudadana.  “Se les pone multas cuando se les encuentra en actos sexuales en lugares públicos como parques, calles o avenidas”, especificó oficial del CAM. 
Cansadas de este tipo de agravios y hechos de discriminación a las que son sometidas, Orquídeas de Mar incluyó dentro de sus servicios, asesoría legal para todas aquellas que son agredidas física y verbalmente por otros. 
“Quiero mucho al trabajo sexual, aunque siento que hay muchas barreras por las cuales se violentan nuestros derechos humanos y nuestros derechos sexuales y reproductivos”, reclama Rosy. 
Por su parte, el asesor legal de la asociación, Julio Magaña, revela que se encuentran en proceso de realizar un departamento de derechos humanos, para que la organización sea receptora de denuncias y les brinde acompañamiento a todas aquellas mujeres a las que se les ha violado sus derechos. 
“Solo en este mes de junio hemos recibido 12 denuncias. Por eso hemos creado  un protocolo de retención de denuncias, para cuando vayamos  a la Asamblea Legislativa  a dejar  una pieza de correspondencia puedan ver acciones de discriminación y represión hacia estas mujeres”, explica el asesor legal de Orquídeas de Mar.
En cuanto a esto, el Procurador General de la República, Óscar Luna expresa que ha brindado apoyo a las trabajadoras sexuales, pues se les debe garantizar sus derechos. “Como Procuraduría nos pronunciamos en contra de acosos y abusos de autoridad en contra de estas mujeres que no tiene otra opción de trabajo”, declara.
Además, Luna dijo que en una reunión sostenida con el Ministro de Seguridad,  habló sobre el caso de acosos y violencia a las que son sometidas estas mujeres. “Él se mostró interesado en este tema y dijo que se les debe garantizar sus derechos”, asevera el funcionario. 
En busca de una ley
De acuerdo a informes de Orquídeas de Mar, en la actualidad hay un total de 13 mil mujeres dedicándose al trabajo sexual en los diferentes departamentos del país.
Magaña indica que es importante que se establezca en ley especial integral libre de violencia . Es más,  asegura que en un anteproyecto de ley existía un artículo que regulaba los derechos de las trabajadoras  sexuales, pero que cuando paso al pleno de la Asamblea Legislativa, muchos diputados votaron para que se retirara este apartado. 
 “Queremos que respeten los derechos a través de una ley, por eso estamos en la construcción de ella, para que se reconozca el trabajo como tal. Al estar dentro del código de trabajo todo puede cambiar, porque ya tendríamos los beneficios que por ley no tenemos”, establece la fundadora de Orquídeas de Mar. 
Por esta razón, la organización se encuentra trabajando en incidencia política, para que se pueda reformar el código de trabajo y se les puedan incluir ciertas garantías de por ley. 
“Ellas quieren que su actividad laboral sea reconocida y tenga las prestaciones de ley.
 Yo las apoyo en eso”, afirma el procurador de los derechos humanos. 
“Para estas mujeres la lucha que tienen por conseguir que se respeten sus derechos y que su trabajo sea reconocido es algo difícil, pero no imposible”, sostuvo. 
“El estado nos debe mucho a nosotras, cuando no se cumplen nuestros derechos humanos y cuando no hay oportunidades para las mujeres”, concluye Rosy.

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