viernes, 12 de junio de 2015

Cuando las putas defendieron sus derechos humanos

“Estamos aquí, y ahora ya no nos moverán”. Todas las mujeres presentes saben que, a partir de este momento, su problema aparecerá por fin en primera plana; que será discutido. Que podrán expresarse. Se ha roto el muro del silencio. Es una primera victoria indiscutible, se leen sonrisas en los rostros. ( Artículo titulado “Chicas alegres en la casa del Señor” que fue publicado en el periódico francés Liberación el día 3 de junio de 1975)”.
El 2 de junio de 1975, periódicos reconocidos y durante varios días después hicieron resonancia a la protesta que llevaron a cabo entre 100 y 150 mujeres prostitutas en una de las principales iglesias del centro de Lyon: la iglesia de Saint-Nizier. En una rueda de prensa, se comunicó el primer informe
En ese momento estas mujeres representaban casi un tercio de las prostitutas que vivan en Lion; la tercera ciudad de Francia. Apelaron al presidente de la republica Valéry Marie René Giscard d'Estaing reclamando el derecho a lucrarse libremente del ejercicio  de su sexualidad sin tener que pagar multas. “Nos dirigimos al presidente de Francia. Por lo  tanto, presidente de las prostitutas y también al secretario de estado en asuntos de la mujer para que intercedan ante la policía”.
Frontalmente señalaron a la policía de “represión improcedente”.
En Francia no era delito la prostitución pero sí ofrecer el servicio en el espacio público. Las prostitutas que hicieran gestos provocadores y pretendieran seducir a clientes al ser pilladas por primera vez serian detenidas y multadas por la suma de 160 francos. En caso de reincidencia la multa ascendería a 2400. 
Instaladas dentro de la iglesia convirtieron en bar la sacristía. El párroco se pronunció: “He recibido una avalancha de llamadas telefónicas con opiniones encontradas. Algunas demostrando solidaridad con las mujeres de vida fácil y otras llamándoles judas e incluso demonios”.
Tras las declaraciones estas mujeres enviaron una carta dirigida al arzobispo de Lion monseñor Alexander Renard esto es parte de lo que expresaron: “La gente quedara sorprendida probablemente, y usted también, pero ¿Pueden pensar los católicos que hay mujeres sucias y que una iglesia no puede servir de refugio para las prostitutas? 
Las autoridades eclesiásticas no hicieron el menor esfuerzo para expulsar a las prostitutas del templo.
Y como era de esperarse, algunas semanas después de iniciada su manifestación las prostitutas francesas fueron sacadas de la casa del dios católico literalmente del cabello y a porrazos, a manos de respetables policías católicos en nombre del deber.
Este 2 de junio de 2015 tuvo lugar una celebración en Lyon para recordar a estas heroínas, 40 años después. Me agrada saber que ya se puede hablar de un movimiento social  por “las putas del mundo”.
Pese a que en Europa insisten en proponer leyes retardatarias que regresan a las mujeres prostitutas a las habitaciones secretas, organizaciones como Hetaira hacen resistencia para que  no se retroceda en lo ganado y se avance en la búsqueda de justicia social  para estas mujeres.
Movimientos internacionales de diferentes rincones del mundo nos sumamos a esta conmemoración. En Colombia el colectivo PARCES ONG rechaza la violencia que ejerce el Estado contra las personas que ejercen el trabajo de la prostitución.
Mi postura siempre ha sido concreta. Abiertamente he dicho que toda mujer es putamente libre. He reafirmado expresando que nuestra dignidad no está ligada a lo que hacemos o dejamos de hacer con nuestra vagina. Es por eso que desde los  lineamientos de Feminismo Artesanal unidas afirmamos: “Putas y Santas rechazamos frontalmente la discriminación, el abuso, y la exploración de las mujeres exigimos que ninguna sea desamparada ni violentada por el Estado. Todas las mujeres, Todos los derechos y todas son todas.” Defendemos el  derecho a vivir sin miedo de cada versión de mujer.
+ Ideóloga Feminismo Artesanal
 http://www.elespectador.com/opinion/cuando-putas-defendieron-sus-derechos-humanos
  • María Candela | Elespectador.com

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