viernes, 8 de marzo de 2013

En Málaga programas de ayuda a mujeres en riesgo de exclusión

Arrabal y Mujeres Emancipadas llevan el programa Lux, financiado con las multas de los clientes

Prostitutas en el polígono del Guadalhorce.
Ninguna de las mujeres reunidas ayer en la sede de la asociación Arrabal-AID lo han tenido fácil. Historias, algunas trágicas, otras de superación, se pusieron sobre la mesa para dejar constancia de que en la dificultad puede encontrarse la salida. Mujeres emprendedoras, como Mari Carmen Ruiz que fundó una cooperativa de ayuda a domicilio, Vicky Hernando que se estableció como autónoma después de tres años en el paro y Herminia Vegasso, que supo resurgir tras su paso por prisión, asesoraron ayer a un grupo de mujeres que ejercen la prostitución para poder hallar una salida laboral mejor.
El encuentro se enmarcó dentro del programa Lux, realizado por las asociaciones Arrabal-AID y Mujeres Emancipadas, y financiado por el Ayuntamiento de Málaga a través de las multas impuestas a los clientes de la prostitución. “Este dinero tiene que revertir en las propias mujeres”, como comentaron ayer desde Arrabal, por lo que trabajan temas como el idioma, la alfabetización digital, la atención al cliente y, de forma muy importante, la autoestima.
“La idea de este foro era presentarle a las mujeres que ejercen la prostitución iniciativas emprendedoras que pudieran sentir cercanas, impulsadas por mujeres con dificultades para el acceso al mercado de trabajo, bien por su edad (más de 45 años), bien por su situación de exclusión”, explicaron ayer desde Arrabal. Beatriz Pélaez es la responsable de empleo de la asociación y la encargada de dirigir este encuentro en el que participaron casi una veintena de mujeres. “Hay que aprender a pensar en positivo, ver qué se puede hacer para solucionar los problemas y pedir ayuda”, afirmó Regina Camacho, técnica de empleo de la Delegación de Málaga de Cepes Andalucía.
Ése era el mensaje que intenban trasladar las emprendedoras, como Herminia que salió de la cárcel “sin nada”. “La situación es mala, ya lo sabemos, pero si no te mueves, si no caminas, si no te arriesgas no sales a flote, no comes”, consideraba Herminia. También Mari Carmen Ruiz tocó fondo antes de iniciar con otras mujeres de su barrio, Santa Rosalía, la cooperativa Buen Servicio. Contó que vivió noches sin nada que dar de comer a sus cuatro hijos y que su hermana le tenía que pagar los recibos de la luz y el agua. En 1995 crearon la cooperativa con mujeres mayores de 40 años y llegaron a formar parte de ella hasta medio centenar de trabajadoras. Ahora la crisis la ha mermado tanto que quedan 13.
Vicky también salió de una situación angustiosa gracias a sus ansias por emprender y hacer “todo lo que me sale”. Hoy es responsable de www.lacocinadevicky.es, donde ofrece recetas de cocina y productos Thermomix. “El problema es el miedo, pero hay que lanzarse”, aconsejó Vicky Hernando.
Pero al otro lado se encontraban mujeres con grandes escollos para “resurgir”. La mayoría, extranjeras que encuentran una barrera en el idioma y que llevan a sus espaldas problemas de malos tratos, deudas, pobreza y desarraigo familiar. Como Luz María, una colombiana que tiene cuatro hijos, tres al otro lado del Atlántico, y que ayer confesaba tener “deseos de aprender, de salir de esto, pero mi ánimo está muy caído porque no tengo conmigo a mis hijos”.
Fuente:
http://www.malagahoy.es/article/malaga/1476161/emprendedoras/asesoran/prostitutas/para/salir/la/calle.html

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