sábado, 19 de enero de 2013

Los dogmas de modelo abolicionista de prostitución sueco


 Esto son los dogmas de la ideología abolicionista de la prstitución. para ellas jamás una mujer decide libremente ejercer, y sempre siempre, está amenazada y forzada. Anulan a la mujer que decide prostituirse y la infantilizan.Asimismo no tiene en cuenta que la trata de seres humanos existe en todas las actividades económicas y si está más relacionada con la esclavitud sexual es justamente por la falta de derechos reconocidos de las personas que deciden ejercer.
Finalmente nunca hablan de las transexuales ni de hombres que también son víctimas potenciales de trata sobre todo las transexuales,

http://www.sweden.se/sp/Inicio/Trabajar-vivir/Igualdad-de-oportunidades-/-Prostitucion-y-trata-de-mujeres--No/
Prostitución y trata de mujeres – ¡No!


por Karin Alfredsson
Marianne Eriksson es del Partido de Izquierda y ha estado nueve años en el Parlamento Europeo. Allí se ha dado a conocer como una de las más fuertes representantes de la línea sueca, por lo que se refiere a la trata de seres humanos (“trafficking”), en claro conflicto con parlamentarios de otros países.
“Lo que nos diferencia de, por ejemplo, los Países Bajos y Alemania, es que nosotros vinculamos la trata de seres humanos con la prostitución, e incluso con la pornografía”, dice Marianne Eriksson. “En la UE, todos están contra la trata de seres humanos, claro, pero sabemos que un 90 por ciento de ese comercio tiene que ver con la explotación sexual, a menudo con la prostitución en toda regla, así como con otros tipos de comercio sexual, como clubes de striptease y pornografía.”

La prostitución nunca es “voluntaria”
La opinión del Gobierno sueco es que la prostitución forma parte de una utilización estructural de la mujer. “Nosotros partimos de que la prostitución nunca es ‘voluntaria’,” dice Marianne Laxén.
“Muchas chicas que acaban en las garras de esos comerciantes de seres humanos, comprenden probablemente que no van a dedicarse a limpiar ventanas”, supone Marianne Eriksson, “pero ninguna de ellas se puede imaginar lo terrible que puede ser su situación: violadas, vigiladas por perros, maltratadas, encerradas... Es demencial hablar de ‘voluntariedad’.”
Según evaluaciones internacionales, la delincuencia organizada gana casi tanto con la trata de mujeres como con el tráfico de armas o de drogas. Las fuerzas que actúan a favor de una legalización de la prostitución en Europa son muy poderosas, y económicamente fuertes.


Criminalización de los compradores
Marianne Eriksson ha impulsado las cuestiones relativas a la mujer en el seno del Parlamento Europeo desde su elección en 1995. En 1997 presentó la propuesta de que todos los Estados miembros criminalizaran a los clientes de las prostitutas. “Se rieron de mí en el pleno”, cuenta. “Lo consideraron como un punto de vista completamente ridículo.”
Sin embargo, desde entonces, algunos países han comenzado a interesarse por la propuesta de Marianne Eriksson, mientras que otros, como los Países Bajos y Alemania, han ido en la dirección contraria y han legalizado la prostitución.
Suecia, por su parte, ha hecho como propuso Marianne Eriksson. Así, el 1 de enero de 1999 entró en vigor una ley nueva, “la ley sobre compra de sexo”, que criminaliza a los compradores de esos servicios, pero no a las prostitutas. La pena máxima para los compradores de sexo es de seis meses de cárcel. En los primeros cinco años de aplicación de la ley se han denunciado más de 750 casos. Todos los juicios no han concluido, pero se calcula que aproximadamente dos tercios de los denunciados serán condenados. La idea de los legisladores suecos es que, sin mercado, es decir sin compradores de sexo, no habrá venta.
Un efecto claro de la nueva legislación es la reducción drástica de la prostitución callejera y el hecho de que las mujeres extranjeras hayan desaparecido a grandes rasgos de las calles. Los hombres se han atemorizado y son más prudentes.
Ahora bien, ¿no es más bien que esas actividades se hayan mudado a entornos interiores? “No lo creemos”, dice Marianne Eriksson. “Son los compradores ocasionales, los que renuncian a ello. Los compradores más frecuentes, que suelen tener una relación más complicada respecto a las mujeres y que pueden ser más violentos, persisten, por el contrario, en su conducta.”

Distintos niveles de aceptación
En Suecia son sólo un 12 por ciento de los hombres los que indican que han visitado alguna vez a una prostituta. Resulta difícil obtener cifras comparativas, pero la unidad para la igualdad de oportunidades del Ayuntamiento de Madrid calcula que, en España, se hacen 4,5 millones de compras de servicios sexuales al mes. Si se extrapola a 20 millones de españoles (hombres) de todas las edades, eso significaría que, por lo menos, uno de cada cinco compra sexo todos los meses.
“Yo no creo que haya una diferencia importante entre la gente”, afirma Marianne Eriksson. “En lugar de ello, las cifras muestran la aceptación general de la sociedad. En Suecia no está bien visto que un hombre compre sexo; en los Países Bajos, no es nada extraordinario. Hay críticos que dicen que nosotros exportamos el problema, ya que algunos suecos van a Alemania a comprar sexo. Pero, ¿y qué? Es mejor que importar problemas, ¿no?”


Legislación sobre la prostitución
La ley sueca sobre la compra de sexo ha despertado el interés de los legisladores de otros países. Islandia está a punto de introducir una ley similar que criminaliza a los compradores, y un grupo de trabajo ha propuesto lo mismo en Finlandia. En los Estados bálticos se debate sobre el particular, y la antigua idea de legalizar el comercio sexual ha ido a parar a la papelera. En Lituania se ha planteado la propuesta de seguir el ejemplo de Suecia. En Moscú, el Parlamento llegó a pensar en legalizar la prostitución, pero cambió de actitud al recibir información sobre el modelo sueco.
Así, Marianne Eriksson puede mirar atrás con cierto orgullo, a sus nueve años en el Parlamento Europeo, aunque, en un campo determinado, ha encontrado fuerte resistencia, incluso en Suecia. “Los suecos son muy liberales en la pornografía”, dice Marianne Eriksson, que no quiere prohibir la pornografía, sino iniciar un debate para ponerla en tela de juicio. “Suecia es un gran productor y un gran consumidor de pornografía. Es una industria enorme.”

Educación sexual y abortos
En Suecia no hay una oposición real a la enseñanza sexual para los jóvenes o a los abortos. En la política interior, la cuestión no es controvertida. La actitud sueca en la labor internacional referente a la salud sexual y reproductiva y a los derechos en ese campo –información sexual, asistencia a la maternidad, anticonceptivos, abortos, etc.– ha sido firme. Gran parte de la ayuda sueca al desarrollo se destina a la lucha por los derechos sexuales, por ejemplo por medio de una de las mayores aportaciones al fondo de las Naciones Unidas para actividades sobre la población: el FNUAP.

Datos: Legislación sobre el aborto
En Suecia, las restricciones sobre el aborto fueron abolidas en 1975. El aborto se puede realizar, a petición, hasta la semana 18 del embarazo. A una mujer que haya pedido el aborto, se le ofrece asesoramiento antes y después de la intervención. Para obtener el aborto después de la semana 18 del embarazo, un asistente social tiene que revisar el caso y la Dirección Nacional de Sanidad y Bienestar Social tiene que dar un permiso especial. El aborto no se permite, si el feto es capaz de sobrevivir fuera del útero. En la práctica, eso implica que, en la actualidad, no se realizan abortos después de la semana 22 del embarazo.



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