jueves, 22 de agosto de 2013

Modelo suizo para ayudar a las prostitutas que captan sus clientes en la calle e integrarlas.




 Juntamente con Amberes, Suiza propone un modelo para que las prostitutas estén integradas en la ciudadanía.


En diversas ocasiones he escrito, desde este mismo espacio, sobre temas relacionados con Suiza, la Confederación Helvética, modelo de convivencia entre distintas culturas, en donde se hablan, sin problemas y civilizadamente, cuatro idiomas cooficiales: francés, alemán, italiano y romanche. Pero, no son los idiomas los que hoy me traen aquí, sino materia bien distinta y distante. En el mes de marzo de 2002, Suiza celebró un singular referéndum que trataba de dar respuesta a las constantes quejas de los vecinos del centro de las ciudades que ya no podían soportar, por más tiempo, la algarabía derivada de la actividad de la prostitución callejera y los restos de basura acumulados durante la noche, en las calles en las que tenía lugar tal actividad, que en Suiza se encuentra controlada y regulada legalmente.
Como resultado del indicado referéndum, ahora las autoridades municipales de la ciudad de Zurich, acaban de presentar el denominado servicio “sex box”, consistente en unos locales destinados a la prostitución, con los que se pretende controlar adecuadamente esta práctica. Los nuevos “sex box” entrarán en funcionamiento  el próximo 26 de agosto, con un horario entre las 19 y 05 horas y están situados en una zona industrial periférica, según informaciones del Departamento Municipal de Asuntos Sociales de la ciudad de Zurich.
Únicamente se podrá acceder en vehículo y cada automovilista deberá estar solo en su automóvil. Una vez franqueada la barrera, el conductor deberá seguir un circuito, bien señalizado, en el que esperarán las prostitutas. Y previa la oportuna negociación de rigor, una vez alcanzado el acuerdo, la pareja podrá dirigirse en el automóvil a una de las cabinas. De otra parte, habrán también unos recintos más pequeños, para los clientes que prefieran salir de su vehículo.
Cada “sex box”, similar a las cabinas de autolavado de coches, estará equipado con un timbre que posibilitará a las prostitutas avisar a la policía en todo momento en caso de alguna emergencia. Con este sistema, las autoridades locales pretenden aumentar la seguridad de las prostitutas y evitar posibles prácticas mafiosas de tráfico de seres humanos. Asimismo esperan que con este sistema denominado también “drive in del sexo”, que estará claramente señalizado con paneles indicadores y el símbolo de un paraguas rojo, símbolo habitual en los países del Este de Europa, la prostitución se desplace a las afueras de la ciudad, evitando las consiguientes molestias al vecindario.
El recinto no contará, a efectos de privacidad para los clientes, con cámaras de vigilancia mediante video, pero sí dispondrá de agentes de seguridad e incluso asistentes sociales. Zurich evaluaba desde hace tiempo el proyecto con el fin de encontrar espacios de privacidad para tener relaciones en la via pública y ha tenido un presupuesto de 2,1 millones de francos suizos (1,6 millones de euros) y, en su momento, fue aprobado por los habitantes de la ciudad de Zurich, mediante referéndum.      

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Michael Herzig, responsable del Departamento de Bienestar Social del Ayuntamiento de  Zurich, declaró a Swiss Radio, que la gran diferencia es que hasta ahora la prostitución estaba reservada al espacio público, mientras que a partir de ahora vamos a cambiar esto y definir nuevas reglas para la prostitución callejera. Este proyecto coincide con una reforma muy amplia y ambiciosa en la legislación que regula la actividad más antigua del mundo en toda Suiza. Según The Telegraph, está práctica sexual se prohibió, hace algunos años, en ciertas zonas de Zurich y el resultado fue nefasto. Comenzaron a acumularse las quejas de muchas mujeres que se sentían acosadas y aumentaron considerablemente las actividades de los proxenetas.
Aunque con anterioridad se han llevado a la práctica proyectos parecidos en las ciudades alemanas de Colonia y Essen, el proyecto suizo resulta mucho más ambicioso. Sin duda alguna, constituye un paso adelante para el control de la práctica de la prostitución, considerada en la Confederación Helvética como una actividad comercial, ejercida de manera legal y sometida a tributación. Las prostitutas para poder ejercer su actividad, tienen que ser mayores de edad, tener un permiso vigente de trabajo y estar dadas de alta en la seguridad social.
En mi opinión, una vez más, la Confederación Helvética, se sitúa en vanguardia, en la regulación de una actividad compleja, pero que mueve ingentes recursos. Quizá sea un ejemplo a seguir en otras latitudes, en las que predominan las mafias y en las que las autoridades miran, con excesiva tolerancia, gran permisividad y no poca hipocresía, hacia otro lado.     



 



   


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