jueves, 5 de junio de 2014

Comunicado de STRASS Syndicat du travail Sexuel. sobre el PREP:

 Comunicado de STRASS Syndicat du travail Sexuel. sobre el PREP:


 
A raíz de una consulta realizada en el seno de nuestro sindicato, hemos obtenido testimonios bastante dispares. Si bien ciert@s trabajador@s del sexo han mostrado su entusiasmo en cuanto a esta nueva herramienta de prevención, cabe destacar que se trata en la mayoría de los casos de hombres gays que ya mantenían relaciones sexuales sin preservativo con anterioridad y que ya disponen de información sobre la misma. Sin embargo, en la mayoría de las respuestas que hemos recibido l@s trabajador@s del sexo, en particular las mujeres, han mostrado sus reparos.

Los principales motivos de reticencia son:
  • La PREP no protege de otras ITS; incrementándose el riesgo de epidemias de otras enfermedades igualmente importantes (hepatitis, sífilis…)
  • Se percibe la PREP como una herramienta más pesada que el preservativo y con mayores riesgos de olvido (de tomas)
  • Reticencias con respecto al desconocimiento de la medicación: no se tiene suficiente información sobre los efectos a largo plazo.
  • Temor a que la PREP conlleve una mayor presión para mantener relaciones sexuales sin preservativo. Sabiendo que se trata de una demanda reiterativa y en alza; l@s trabajador@s del sexo que no deseen utilizar la PREP corren el riesgo de perder parte o la totalidad de su clientela, ya que un cierto número de clientes preferiría recurrir a los servicios de trabajador@s del sexo que ofrecen servicios “naturales”. Quedando est@s expuest@s a otras ITS y aumentando las dificultades económicas de l@s primer@s al disminuir la demanda de servicios con preservativo.
  • Por último, resulta intolerable que la responsabilidad de la prevención recaiga de nuevo sobre nosotr@s; cuando hace años que reclamamos campañas de sensibilización y prevención dirigidas a nuestros clientes.

Contexto:
Desde el STRASS señalamos desde hace años que el principal factor de vulnerabilidad de l@s trabajador@s del sexo con respecto a su salud –sobre todo sexual- es la penalización y la estigmatización de nuestro trabajo. Consideramos que la penalización de la captación de clientes y la futura penalización de los clientes son asuntos mucho más importantes, y que tienen repercusión directa sobre nuestro acceso al sistema sanitario y a los medios de prevención. La penalización conlleva una dispersión de los lugares de trabajo, y nos mantiene en la clandestinidad. La represión nos hace retroceder treinta años en materia de salud pública; cuando ésta debería ser prioritaria tanto a nivel institucional, asociativo y sanitario. Dicho esto, reclamamos a todas las instancias que se posicionen claramente en contra de la penalización.
Nos parece particularmente irónico que el gobierno y los poderes públicos promocionen nuevas herramientas de prevención como el TRODi y la PREP con el fin de paliar las consecuencias nefastas de las políticas represivas de las cuales son responsables. Ya hemos expresado nuestras reticencias con respecto a los TROD ya que existen riesgos en el mantenimiento de la confidencialidad de los resultados, dependiendo del lugar de trabajo sexual en los que se efectúen. Si bien destacamos el trabajo de asociaciones como HF Prévention que permiten garantizar esta confidencialidad cuando l@s trabajador@s del sexo están aislados un@s de otr@s –como por ejemplo, en Forêt de Saint Germain- los TROD, en general no están adaptados para otros ámbitos en los cuales la confidencialidad de los resultados no puede ser garantizada.
Desde nuestro punto de vista; los poderes públicos a menudo enfocan el problema a la inversa. Según el CNS y las recomendaciones del 16 de septiembre de 2010, y de acuerdo con nuestra experiencia; creemos que la causa de nuestra vulnerabilidad al VIH y otras ITS no reside en el ejercicio del trabajo sexual en sí mismo, sino en las condiciones de trabajo derivadas de la represión y de la estigmatización. Mientras el Parlamento debate una nueva proposición de ley para prohibir la compra de servicios sexuales –hasta ahora sólo el proxenetismo y la captación de clientes estaban penados por ley- nos parece deplorable que la prioridad del mundo sanitario y de la lucha contra el VIH y otras ITS no sea la de oponerse a esta criminalización creciente. Parecería más lógico que las asociaciones de lucha contra el vih/SIDA jugaran un rol en los debates políticos sobre la penalización; en vez de incitarnos a adaptar nuestros medios de prevención a esta situación de criminalización y estigmatización.

Los patrones de transmisión del vih en las personas que ejercen el trabajo sexual no son los mismos que en los hombres que tienen sexo con hombres. El uso del preservativo es mucho más frecuente en el ámbito laboral de l@s trabajador@s del sexo. No se trata de que el preservativo en sí mismo represente un problema, ya que nuestro principal objetivo en las relaciones sexuales es económico antes que la obtención de placer. Se ha demostrado que en el caso de los hombres trabajadores del sexo, el preservativo se utiliza con mucha más frecuencia en el ámbito laboral que en el ámbito de la vida privada. Podemos llegar a la conclusión que la principal causa de vulnerabilidad es el contexto represivo, y no el uso del preservativo en sí mismo como herramienta de prevención.

En vez de crear las condiciones necesarias para favorecer el acceso al sistema sanitario y a los medios de prevención para l@s trabajador@s del sexo; los poderes públicos prefieren hacer como si las dificultades de acceso a los mismos fueran una situación irremediable. Según este razonamiento, se plantean pruebas rápidas fuera de los centros (de salud) gracias a los TROD; sin plantearse las causas políticas que hacen que nos alejemos cada vez más del centro de las ciudades, que confiemos cada vez menos en las administraciones y servicios del Estado, que los servicios ofrecidos rara vez estén disponibles en idiomas comprensibles para l@s trabajador@s del sexo, o que cada vez tengamos menos tiempo y energía para preocuparnos de nuestra salud. Cuando la prioridad es defenderse de la violencia policial y de las crecientes discriminaciones, la salud pasa a un segundo plano.
En lo referente a la discriminación y la estigmatización; nos parece totalmente intolerable que desde los servicios de salud no se respete nuestra autodeterminación, empezando por la DGS y el ministerio de salud que insisten en nombrarnos “PSP” o “personas que se prostituyen” a pesar de que reivindicamos los términos “Trabajadoras / trabajadores del sexo”. Cabe destacar que el término “trabajo sexual” es el que se recoge en las instancias internacionales sobre salud y las conferencias mundiales sobre el vih/sida.

Insistimos sobre el contexto político represivo porque la represión es la causante directa del fracaso de las políticas sanitarias en el seno de nuestra comunidad. Cuando la policía confisca nuestros tratamientos o nuestro material preventivo; cuando utiliza el hecho de llevar preservativos como prueba y elemento característico del delito de captación de clientes; las consecuencias recaen directamente sobre nuestra salud. En este contexto, ¿cómo se puede creer que proponer la PREP como nueva herramienta de prevención es suficiente? Cuando somos retenid@s en comisaría durante horas, sin acceso a nuestra medicación ¿cómo puede plantearse una correcta toma de la medicación y una correcta adherencia al tratamiento? ¿Cómo podemos seguir un tratamiento que debe tomarse a una hora fija si la policía confisca nuestra medicación? Esto es lo que sufren hoy en día l@s trabajador@s del sexo seropositiv@s sin que parezca importarle a nadie. Desde nuestro punto de vista la prioridad es acabar con esta represión y asegurar que l@s trabajador@s del sexo migrantes, con patologías graves no sea amenazad@s con ser expulsadas del territorio.

Las nuevas herramientas de prevención pueden ser interesantes cuando son utilizadas en condiciones. Sin embargo, en vista de la situación actual ( y de lo que probablemente está por llegar) del ejercicio del trabajo sexual, tememos que la PREP no tenga mejores resultados que los ya existentes con el preservativo. La eficacia de una u otra herramienta de prevención no está relacionada únicamente con la herramienta en sí, sino también con el contexto en el que se utiliza.
Este modo de actuar nos parece representativo de las paradojas del Estado Francés con respecto a l@s trabajador@s del sexo: por una parte debemos ser responsables, a título individual, no sólo de nuestra propia salud sino también de la de nuestros clientes (y mediante ellos, en parte, de la de toda la sociedad); por otra parte somos considerad@s como personas irresponsables a las que hay que proteger de sí mismas mediante leyes que reprimen nuestro trabajo. Tratando la prevención como una cuestión de responsabilidad individual, el Estado se legitima a la hora de evitar comprometerse en hacer de la salud una prioridad pública y política.

La toma de la PREP

El ensayo IPERGAY parece aportar datos más importantes que su predecesor (ensayo IPrEx) sobre un punto: la toma de la medicación antes de mantener relaciones sexuales en vez de una toma regular. Esta posibilidad puede plantearse para l@s trabajador@s del sexo ocasionales que pueden saber con antelación cuando van a mantener relaciones sexuales. Sin embargo en lo referente a quienes ejercen el trabajo sexual como principal fuente de ingresos, las condiciones no varían con respecto a la toma diaria de la medicación: Si bien se podría tomar la medicación antes de un servicio; la dificultad de este planteamiento reside en el espacio de tiempo entre la toma de la medicación y el momento en el que esta empieza a ser efectiva. Cuando un cliente nos solicita un servicio en el plazo de una hora ¿Será suficiente el tiempo entre la toma de la medicación y la hora del servicio como para que esta sea efectiva?

Recordemos además, que la mayoría de los riesgos se corren en la esfera privada, y no en el ámbito laboral. La PREP puede ser una herramienta interesante en este ámbito pero no, a priori, en el ámbito laboral. A todo lo anteriormente expuesto hay que añadir un alza previsible de las presiones para que se presten servicios sin preservativos, lo que incidirá en el conjunto de la comunidad de trabajador@s del sexo. Por otra parte, el preservativo sirve en ocasiones como barrera emocional que permite separar la vida laboral de la vida privada. La PREP no debería perjudicar el uso del preservativo, el cual es más que una herramienta de prevención en la comunidad de trabajador@s del sexo, y especialmente en el caso de las mujeres.

Recomendaciones:

.- La despenalización del trabajo sexual en su conjunto: trabajador@s del sexo, clientes, familia y entorno, terceras partes.
.- Las asociaciones de salud comunitaria deben ser respaldadas en su trabajo, y su financiación debe garantizarse.
.- La PREP es una herramienta interesante para las personas que rechazan o que simplemente no utilizan el preservativo. La gran mayoría de l@s trabajador@s del sexo prefieren usar el preservativo; por lo que no pensamos que la PREP sea recomendable para tod@s l@s trabajador@s sexuales.

Como complemento del preservativo, la PREP puede aportar tranquilidad a l@s trabajador@s sexuales en caso de ruptura del mismo. Pero dado que la PREP no protege de otras ITS, ni de un embarazo, el uso del preservativo sigo siendo más que necesario.

Un tratamiento diario que no ha sido elegido libremente es demasiado pesado y resulta ineficaz debido a la poca adherencia al tratamiento. Esta medida debe resultar siempre voluntaria y en ningún caso ser o llegar a ser obligatoria para l@s trabajador@s sexuales.
La PREP debe ser una elección personal y complementaria al uso del preservativo. Con el objetivo de que l@s trabajador@s del sexo conserven su libertad para elegir las medidas de prevención que desean, es necesario que la PREP no sea la única opción posible en vista de un abandono masivo del preservativo. Este temor (esperamos que infundado) debe ser tenido en cuenta en las futuras campañas de prevención.

Si bien la PREP puede ser propuesta a l@s trabajador@s sexuales que a día de hoy mantienen relaciones sexuales sin preservativo, o como complemento al preservativo, se debe concienciar a los clientes con respecto al uso del preservativo evitando que l@s trabajador@s sexuales que prefieren usarlo se vean perjudicad@s. Las campañas de prevención deben tener en cuenta a los clientes para evitar una presión negativa contra el uso del preservativo y que la PREP se mantenga como una opción personal y no como una opción tomada bajo presión económica.

La PREP debe ser accesible y gratuita, como los preservativos y los lubricantes; y debe ser acompañadas de una educación sanitaria adecuada para disponer de la información adecuada y ser capaz de evaluar las posibles contraindicaciones. Se debe informar correctamente de los riesgos con respecto a otras ITS, la toma correcta de la PREP, y sobre todo, del tiempo que debe transcurrir entre la toma de la medicación y el momento de las relaciones sexuales.

L@s trabajador@s del sexo que opten por la PREP deben tener un buen acceso al sistema de salud, a pruebas de depistage y a la obtención gratuita de preservativos y lubricantes cuando la PREP se toma como medida de prevención complementaria al uso de estos.
i TROD: Test rápido de orientación diagnóstica. Prueba rápida de vih.


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