lunes, 26 de mayo de 2014

La prostitución de la investigación sobre prostitución. Falacias de las jerarquías éticas. Ignasi Pons

La prostitución de la investigación sobre prostitución. Falacias de las jerarquías éticas

0ignasiIGNASI PONS. Los valores, las diversas sensibilidades respecto a los fenómenos sociales, las preferencias estéticas y morales son legítimas y opinables pero lo que no es cuestión de simple opinión son las descripciones de la realidad, los datos, ni las cuestiones fácticas o de dimensión
Aunque no se manifieste ni se problematice como tal, parece que en función de un principio que se tenga como de superioridad ética se pueda trasgredir o no plantearse la ética de los procedimientos instrumentales de salvaguarda de la ética supuestamente superior. Para quienes la maldad de la prostitución, y su consecuente necesidad de desaparición o supresión, es algo éticamente no cuestionado y/o incuestionable, con frecuencia no se plantean u olvidan que la información y la investigación también deben estar sometidas a reglas éticas. En consecuencia ante el tema de la prostitución, que suscita diversos posicionamientos, algunos se sentirán consciente o inconscientemente legitimados para boicotear o desvirtuar el debate mediante referencias perversas respecto al conocimiento de la realidad. En este sentido, o bien se pretende describir la realidad sin una observación previa suficiente de la misma [1] o se observa con instrumentos imprecisos o intencionalmente trucados, con el fin de acercar las ascuas a la sardina ideológica propia. Se diría que, parafraseando el aforismo periodístico, se intenta que la realidad no "estropee" las ideologías, creencias o las políticas que se intentan desarrollar. En algunos casos datos sin investigación previa alguna o que no ofrecen las fuentes o las ofrecen sin garantías suficientes.
Lo indiscutible y lo discutible
Por noble que se considere el objetivo no se puede aceptar la legitimidad de las invenciones, las mentiras y las manipulaciones informativas. Los valores, las diversas sensibilidades respecto a los fenómenos sociales, las preferencias estéticas y morales son legítimas y opinables, pero lo que no es cuestión de simple opinión son las descripciones de la realidad, los datos, ni las cuestiones fácticas o de dimensión.
En general, obtener la total certeza resulta algo quimérico pero ello no es óbice para que cualquier aseveración o descripción sea tan válida como cualquier otra. De todas maneras si bien los elementos conceptuales y las técnicas de las ciencias sociales no siempre alcanzan la certeza absoluta sí que, cuando se procede con el máximo rigor deseable y posible, permiten aproximaciones suficientes y/o formas de determinación de los grados de probabilidad de certeza o error de sus observaciones. Lo que es cierto es que operar con rigor ofrece elementos cognitivos mucho más válidos que las observaciones aleatorias, intuitivas o de perspectiva individual próxima.
Definiciones, fusiones y confusiones conceptuales
La polarización de los posicionamientos relativos al debate existente, el hecho de la posible proyección existencial o moral de los intervinientes, las inercias militantes, la funcionalidad ideológica, entre otras razones provocan que las aportaciones descriptivas e investigaciones no siempre resultan suficientemente rigurosas en el manejo de los conceptos. Como si los valores que se preconizan no tuvieran suficiente consistencia, en ocasiones, se les intenta reforzar con el sobredimensionamiento cuantitativo de los sujetos afectados, o con la identificación o analogía con fenómenos o conceptos que producen efectos sensibles o emotivos y de especial apetencia de los medios de comunicación.
Se abusa de términos, tan comúnmente mal aplicados conceptualmente, como "trata", "esclavitud", "mafias" etc. tan adecuados para asustar a la ciudadanía y tan inadecuados para describir aquella realidad. Especialmente mal aplicados, no solo porque no corresponden exactamente a las situaciones de la prostitución sino también y sobre todo porque con excesiva frecuencia se atribuye a la casi totalidad.
El todo por la parte
La mayoría de estudios, así como de las observaciones efímeras de los periodistas, se realizan sobre la prostitución de calle y se presentan, por explicitación o por omisión, como si fueran de toda la prostitución. Sean estos correctos o no, técnicamente no resulta legítimo, y diría que ni ético, su extrapolación.
La prostitución en general suele ser la referencia o epígrafe con el que se presenta por parte de los medios de comunicación así como de la que se publica como resultante de bastantes investigaciones empíricas, sin embargo en la mayoría de los casos se ha observado o estudiado solamente la parte más desfavorecida y visible: la prostitución de calle. En general, la calle no representa la totalidad pues hay otros diversos sectores de la prostitución: pisos, "puticlubs", carretera, freelances, etc. Así, en la investigación realizada para toda Asturias, la prostitución de calle representaría tan solo entre el 6% y el 8%. En los trabajos de la profesora Priscilla Alexander realizados en USA el porcentaje de calle representa el 19%. Resulta especialmente osado metodológicamente caracterizar al total de las prostitutas a partir de estos reducidos porcentajes.
A partir de la ideología de lo "políticamente correcto", se presenta la prostituta fundamentalmente no como "indigna" sino como víctima no solo de sus posibles situaciones de partida (pobreza, desestructuración familiar, abuso en la infancia, etc.) sino también de su situación de dependencia como prostituta. Es decir, el debate fundamental se decanta hacia la voluntariedad. Dado que, a veces, la situación de las prostitutas parece interesar, más que por ella misma, como argumento contra la prostitución como actividad adquiere protagonismo la posible generalización. De esta manera, el dato más publicitado últimamente y más utilizado en medios parlamentarios es el del "más del 90%" de dependientes, o de traficadas, o víctimas de trata. Cifra que no corresponde con las hipótesis construibles a partir de los estudios empíricos que algunos investigadores hemos realizado y que, pese a que se ha demandado repetidamente de dónde surge tal cifra, la respuesta ha sido: "No sabe, no contesta".

NOTA:
[1] Así en su artículo "El Umbral de la tolerancia..." Pilar Ballarín y Ana Iglesias ya manifiestan de entrada que no van a "ceñirse al rigor metodológico" para dar por buena una muestra insuficiente (10 chicos y 64 chicas) y sacar conclusiones sobre actitudes de la juventud. Lo reducido de la muestra no da para la generalización, lo cual no quiere decir que sus reflexiones sean inútiles. El artículo sería metodológicamente impecable y útil si simplemente se presentara como posibilidades hipotéticas que pueden dar pie a investigaciones más amplias. Es decir la corrección metodológica no depende tanto de la mayor o menor muestra, sino de que las conclusiones que se saquen se presenten con el nivel de certeza que la dimensión de la muestra ofrece. El artículo es válido como legitima opinión y propuesta hipotética, pero confunde al intentar establecer certezas generalizables.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
OSBORNE, RAQUEL (ed.) (2004): Trabajador@s del sexo. Barcelona, Bellaterra.
CORSO, CARLA (2002): Retrato de intensos colores. Madrid, Talasa Ediciones.
JULIANO, DOLORES (2002): La prostitución: El espejo oscuro. Barcelona, Icaria.
PHETERSON, GAIL (2000) El prisma de la prostitución. Madrid, Talasa Ediciones.
REFERENCIA CURRICULAR
Ignasi Pons es doctor en Sociología cum laude con la tesis La cara oculta de la luna: Condiciones de vida y de trabajo de las prostitutas en Asturias. Profesor emérito de Sociología de la Universidad de Barcelona. Ha impartido, entre otras, las asignaturas de "Metodología de la Investigación" y "Problemas Sociales" en la licenciatura y "Sociología de la prostitución" en el doctorado. Aparte del estudio para el Principado de Asturias, para el Institut Català de les Dones realizó las investigaciones: "Condicions de treball en la nova indústria de la prostitució: els clubs d'alterne (Manuscrit dipositat al ICD) y "Estereotips i valors respecte la prostitució femenina en la premsa diaria" (Manuscrit dipositat al ICD). Ha participado como experto en la comisiones sobre prostitución del Senado y del Congreso de los Diputados.
http://revista.conlaa.com/index.php?option=com_content&view=article&id=556&Itemid=580

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