sábado, 11 de mayo de 2013

¿Qué buscan los clientes de la prostitución?


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Publicado el 05/05/2013 - “Todo el mundo asocia directamente a un hombre que habla a una mujer que ejerce la prostitución con la relación sexual inmediata, que nos paga para tener un servicio sexual. Pero hay muchos hombres que buscan compañía, que lo acompañen a cenar, que quieren conversar, sentirse escuchado por una mujer. Nosotras muchas veces hacemos de psicólogas de nuestros clientes, no siempre sucede que el cliente paga por sexo. Lo que busca es sentirse bien, sentirse cómodo, sentirse amado, que le den cariño”, señaló Mariana Contreras sobre el perfil del cliente santiagueño.
Consultada sobre el porcentaje de clientes que buscan sexo y los que necesitan algún tipo de contención más emocional que física, Contreras reveló: “Cincuenta y cincuenta”.

Servicios solicitados
Acerca de las preferencias de los santiagueños en la cama, describió: “Piden cosas, pero nada fuera de lo normal” y luego reflexionó: “Vivimos en una sociedad muy hipócrita, en Santiago del Estero y en el país. A la gente le cuesta hablar de la sexualidad. El día que la gente hable más libremente de su sexualidad, posiblemente las trabajadoras sexuales dejemos de existir. O sea, cuando la gente deje de tener tantos tapujos con el tema de su sexualidad. Pasa más por lo que la gente piensa de nosotras y por los propios tapujos que tienen sobre su sexualidad, no por lo que nosotras somos, ni por lo que el cliente viene a pedir”.

Mujeres fáciles
Acerca de los prejuicios sobre esta actividad, Contreras evaluó: “El cliente consume lo que a él le parece que le va a dar satisfacción, pero hay que diferenciar que las mujeres trabajadoras sexuales y las mujeres trans que ejercen un trabajo sexual no somos cualquiera, porque la gente mezcla todo: dicen que somos mujeres de la vida fácil”.
Explicó: “Lo que nosotras hacemos es ofrecer un servicio, tampoco cosificamos nuestro cuerpo ni vendemos nuestro cuerpo, ofrecemos y vendemos un servicio. Eso es lo que la sociedad tiene que empezar a diferenciar”.
En consecuencia, agregó: “También hablamos de una sociedad muy hipócrita, que tiene muchos tabúes y que cuando uno sale a hablar de una ley de reconocimiento al trabajo sexual, dicen un montón de cosas en contra, pero a la noche son ellos los primeros que consumen”.
“Todo el problema pasa porque nosotras trabajamos con nuestros genitales porque si lo pensamos cualquier obrero trabaja con su cuerpo, solo que un albañil trabaja con sus manos y una pala, la empleada doméstica con sus manos, un ingeniero en computación con las manos y su intelecto, y nosotras trabajamos con nuestros genitales”, concluyó. l
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